Páginas

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Parto y postparto

Ya me ha advertido mi abuela, la bisabuela de Adriana, que el parto no es lo peor, que lo peor viene ahora...., no quiero ni pensarlo.

Mi parto, como ya he comentado, comenzó algo más de 48 horas antes de que Adriana naciera, tuve contracciones cada 20 minutos, 15, otra vez 20, 5, así durante dos días, el sábado por la noche y el domingo fueron terribles, las contracciones eran cada 3 o 5 minutos y no podía soportarlas tumbada. A mediodía del domingo ya no podía más, tanto papá como Germán insistieron en que nos fuéramos, que así no podía seguir, debo aclarar que la noche del sábado hice 2 visitas a urgencias del Hospital de Getafe, en la primera iba con 2 de dilatación y 50% cuello uterino borrado, para casa. En la segunda 2,5 de dilatación y 80% cuello uterino borrado, para casa -again-..., estaba claro, estaba de parto, pero no lo suficientamente avanzada. Esa noche nos acompañaron Conchi y Carlos, dieron con nosotros el paseo alrededor del hospital y compartieron nuestros temores y nervios. El turno de noche del hospital que me atendió fue excepcional.

Bueno, pues como iba diciendo, el domingo nos marchamos a mediodía (sin comer) al Hospital Madrid de Monteprincipe, no me hicieron ni puto caso, me dejaron en la sala de espera, Germán insistió en que estaba de parto, casi sin prestarle atención me hicieron pasar a una horrible sala, con 3 camas y nos dejaron allí algo más de 20 minutos..., vergonzoso, dijeron "no hay especialistas, están ocupados, ya hemos llamado a uno al busca....", nos marchamos con la indignación propia (papá muy enfadado y Germán con la clara idea de denunciarles) y con una sensación de indefensión y grandes dolores yo. Llegamos al hospital de Getafe, estaba esperando en la puerta Conchi, me encantó verla allí, estaba tan nerviosa y asustada como yo. La celadora de Admisión me reconoció de la noche anterior, en tono cariñoso (como debe ser) me llevó hasta el box de dilatación..., aquí tengo una tremenda laguna, no sé cómo llegué, cómo ni cuándo me desnudé, mi recuerdo solamente llega al momento de estar monitorizada y con grandísimas contracciones, Germán a mi lado dándome aliento, ánimo y fuerza. (continuará)
Recuerdo haber mirado por la ventana, asomarme por si veía a alguien, ví que hacía una día luminoso. Las contracciones llegaron a ser imposibles, una de ellas me levantó de la cama, Germán me dijo que el pico de la gráfica se había salido..., quería la epidural, llamamos, vino Ruth, mi matrona, me miró, miró el gráfico y me dijo que ahora venía la anestesista, lo dijo sin mucha convicción (aunque entonces no me dí cuenta), me entregó el consentimiento (algo extraño, debió dármelo mucho antes) y cuando llegó la anestesista para pincharme...., estaba totalmente dilatada, era tarde, Ruth me dijo "giraté hacia la izquierda, en 1 hora vas a conocer a tu hija" -¿qué?,´¿cómo?, yo no quieron sufrir más.., pensé que me daba algo. Sin duda, tardaré en olvidar la sensación que me produjo saber que todavía tenía que sentir dolor. Entró Germán y se quedó a cuadros, esperaba encontrarme anestesiada, tranquila y a la espera, y, sin embargo, me encuentra empujando, respirando, comenzando el proceso de traer a Adriana a este mundo, su movil sonó en varias ocasiones, era mi familia, no sabían que pasaba, por qué le habían hecho pasar tan pronto.., 45 minutos después llegó Adri. Tuvieron que romperme la bolsa con lo que mi pequeña nació limpia, además ella pasó de encajarse hasta el final, con lo cual nació sin marcas ni arrugas. Recuerdo que el pujo en el que salió su cabecita pensé que yo iba a darme la vuelta, su cuerpo fue más sencillo, empujé rápido para no asfixiarla..., la pusieron sobre mí, tan blanca, con los ojos abiertos y un llanto débil, era mi hija, por fin veía su cara, no supe reaccionar.
Me dijo Ruth, es tu hija, yo estaba en sock, la miraba, miré a Germán y le dije "has visto lo que somos capaces de hacer juntos?", Germán lloraba, yo no sabía que sentir, para mi sorpresa, no lloré, imaginé tantas veces ese momento y en todas las ocasiones me veía llorando y, sin embargo, en el momento de la verdad, no lloré, la miraba, la acariciaba, estaba en sock. Además, Ruth y sus secuaces seguían urgando, que si hay que expulsar la placenta, que si la tienes muy agarrada, que si tal, que si pascual..., expulsión, puntos y se acabó.
Ruth y todo el equipo fueron extraordinarias, la enfermera que sujetó mi pierna sudó muchísimo, las que vinieron a mirar (porque no habían visto nunca un parto lateral) me dieron la enhorabuena por el buen parto, Ruth afirmó -tu has nacido para parir-, yo no paraba de darles las gracias a todas ellas, y le pregunté a Ruth -lo has hecho a propósito?- -¿el qué?- -tenías decidido que pariría sin epidural-, me contestó, -desde que te exploré y ví tu gráfico pensé que no merecía la pena que tuvieras un parto largo y con epidural, me dije esta chica soporta bien el dolor-, -entonces has pasado de mi petición-, -no, pero sabía que podías hacerlo sin epidural-..., en fin, bla, bla, bla. Gracias Ruth, gracias a todas, sin vuestra ayuda no habría podido hacerlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario