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domingo, 20 de septiembre de 2009

Me despido




Me he recuperado rápidamente, perdí 7 kilos en el parto y durante la primera semana perdí lo que me quedó de tripita. Adriana soltó el ombligo a los 4 días, mi pequeña cura deprisa como su mamá.


Ha enganchado al pecho muy bien, aunque en ocasiones sientes que va a hacer paté con tus pezones, aunque nada comparable con los entuertos para que el útero vuelva a su sitio, son contracciones que me traen a la memoria el parto, además se tienen que curar los puntos, volver a su ser todo mi cuerpo, adaptarme a la nueva vida (suya y mía). Debo aprender a pedir ayuda, ya me han comentado que los primeros meses son los peores, pero la verdad, me encuentro tan bien, quizá lo peor para mí es todo el tema emocional, del mismo modo que durante el embarazo estuve muy tranquila y me sentía muy equilibrada (no tuve los picos emocionales ni lo brotes de llanto de los que otras mujeres me hablaban), ahora estoy con la lágrima preparada para salir por cualquier motivo, he leído sobre la depresión postparto, a mí no me ocurre eso pero estoy más blanda que en estos últimos meses, además, con esta responsabilidad, con lo novata que soy, con todo lo que tengo que hacer, con lo sola que en ocasiones me siento, con la falta de sueño..., pues lloro. Pero son momentos muy breves y en los que recupero la sonrisa con facilidad ya que mi razón me dice -venga Lurdes, puedes tomarlo de otra forma, ésta no es la mejor-. Y aquí me tenéis, embarcada en un viaje que espero llene mi vida de ricas aventuras, como en todo viaje cuento con que habrá cosas que me gusten más que otras, pero al final, en el album de fotos, se podrá comprobar que miles de imágenes y recuerdos pueblan el resto de mi vida.


Doy por finalizado este blog, todas mi peripecias como madre pretendo contarlas en uno nuevo, éste nació para compartir mi maravilloso embarazo y ha concluído con la llegada de Adriana, recordad que comienza un nuevo día y con él la oportunidad de ser felices.

Gracias por leerme, para mi ha sido un placer escribir, siempre lo fue, debo despedirme aunque sea una de las cosas que más triste me ponen, debo hacerlo, pongo punto y final.




miércoles, 2 de septiembre de 2009

Parto y postparto

Ya me ha advertido mi abuela, la bisabuela de Adriana, que el parto no es lo peor, que lo peor viene ahora...., no quiero ni pensarlo.

Mi parto, como ya he comentado, comenzó algo más de 48 horas antes de que Adriana naciera, tuve contracciones cada 20 minutos, 15, otra vez 20, 5, así durante dos días, el sábado por la noche y el domingo fueron terribles, las contracciones eran cada 3 o 5 minutos y no podía soportarlas tumbada. A mediodía del domingo ya no podía más, tanto papá como Germán insistieron en que nos fuéramos, que así no podía seguir, debo aclarar que la noche del sábado hice 2 visitas a urgencias del Hospital de Getafe, en la primera iba con 2 de dilatación y 50% cuello uterino borrado, para casa. En la segunda 2,5 de dilatación y 80% cuello uterino borrado, para casa -again-..., estaba claro, estaba de parto, pero no lo suficientamente avanzada. Esa noche nos acompañaron Conchi y Carlos, dieron con nosotros el paseo alrededor del hospital y compartieron nuestros temores y nervios. El turno de noche del hospital que me atendió fue excepcional.

Bueno, pues como iba diciendo, el domingo nos marchamos a mediodía (sin comer) al Hospital Madrid de Monteprincipe, no me hicieron ni puto caso, me dejaron en la sala de espera, Germán insistió en que estaba de parto, casi sin prestarle atención me hicieron pasar a una horrible sala, con 3 camas y nos dejaron allí algo más de 20 minutos..., vergonzoso, dijeron "no hay especialistas, están ocupados, ya hemos llamado a uno al busca....", nos marchamos con la indignación propia (papá muy enfadado y Germán con la clara idea de denunciarles) y con una sensación de indefensión y grandes dolores yo. Llegamos al hospital de Getafe, estaba esperando en la puerta Conchi, me encantó verla allí, estaba tan nerviosa y asustada como yo. La celadora de Admisión me reconoció de la noche anterior, en tono cariñoso (como debe ser) me llevó hasta el box de dilatación..., aquí tengo una tremenda laguna, no sé cómo llegué, cómo ni cuándo me desnudé, mi recuerdo solamente llega al momento de estar monitorizada y con grandísimas contracciones, Germán a mi lado dándome aliento, ánimo y fuerza. (continuará)
Recuerdo haber mirado por la ventana, asomarme por si veía a alguien, ví que hacía una día luminoso. Las contracciones llegaron a ser imposibles, una de ellas me levantó de la cama, Germán me dijo que el pico de la gráfica se había salido..., quería la epidural, llamamos, vino Ruth, mi matrona, me miró, miró el gráfico y me dijo que ahora venía la anestesista, lo dijo sin mucha convicción (aunque entonces no me dí cuenta), me entregó el consentimiento (algo extraño, debió dármelo mucho antes) y cuando llegó la anestesista para pincharme...., estaba totalmente dilatada, era tarde, Ruth me dijo "giraté hacia la izquierda, en 1 hora vas a conocer a tu hija" -¿qué?,´¿cómo?, yo no quieron sufrir más.., pensé que me daba algo. Sin duda, tardaré en olvidar la sensación que me produjo saber que todavía tenía que sentir dolor. Entró Germán y se quedó a cuadros, esperaba encontrarme anestesiada, tranquila y a la espera, y, sin embargo, me encuentra empujando, respirando, comenzando el proceso de traer a Adriana a este mundo, su movil sonó en varias ocasiones, era mi familia, no sabían que pasaba, por qué le habían hecho pasar tan pronto.., 45 minutos después llegó Adri. Tuvieron que romperme la bolsa con lo que mi pequeña nació limpia, además ella pasó de encajarse hasta el final, con lo cual nació sin marcas ni arrugas. Recuerdo que el pujo en el que salió su cabecita pensé que yo iba a darme la vuelta, su cuerpo fue más sencillo, empujé rápido para no asfixiarla..., la pusieron sobre mí, tan blanca, con los ojos abiertos y un llanto débil, era mi hija, por fin veía su cara, no supe reaccionar.
Me dijo Ruth, es tu hija, yo estaba en sock, la miraba, miré a Germán y le dije "has visto lo que somos capaces de hacer juntos?", Germán lloraba, yo no sabía que sentir, para mi sorpresa, no lloré, imaginé tantas veces ese momento y en todas las ocasiones me veía llorando y, sin embargo, en el momento de la verdad, no lloré, la miraba, la acariciaba, estaba en sock. Además, Ruth y sus secuaces seguían urgando, que si hay que expulsar la placenta, que si la tienes muy agarrada, que si tal, que si pascual..., expulsión, puntos y se acabó.
Ruth y todo el equipo fueron extraordinarias, la enfermera que sujetó mi pierna sudó muchísimo, las que vinieron a mirar (porque no habían visto nunca un parto lateral) me dieron la enhorabuena por el buen parto, Ruth afirmó -tu has nacido para parir-, yo no paraba de darles las gracias a todas ellas, y le pregunté a Ruth -lo has hecho a propósito?- -¿el qué?- -tenías decidido que pariría sin epidural-, me contestó, -desde que te exploré y ví tu gráfico pensé que no merecía la pena que tuvieras un parto largo y con epidural, me dije esta chica soporta bien el dolor-, -entonces has pasado de mi petición-, -no, pero sabía que podías hacerlo sin epidural-..., en fin, bla, bla, bla. Gracias Ruth, gracias a todas, sin vuestra ayuda no habría podido hacerlo.