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viernes, 28 de agosto de 2009

Ya estás aquí

El 16 de Agosto a las 19:10h, tras 48 horas de dilatación en casa, 2 visitas infructuosas a urgencias, 3 noches sin pegar ojo, ser ignorada en otro hospital ..., por fin ingreso, y después de 4 horas (+-) te empujé a este mundo, mi mundo. Llegaste con 47 cm y 3010 gr.

Según un mito chino, la diosa Nu Wa creó a los primeros seres humanos del barro, pero esta tarea resultó demasiado trabajosa para ella: "¡No puedo estar haciendo muñecos de barro eternamente. Tened familias y poblad el mundo!".
Sin duda, todas las diosas madres, procedan de la mitología que procedan (tierra, agua...) son más reales que el dios castigador que, según la tradición cristiana y para castigar a Eva, condenó a las mujeres ".... parireis con dolor", no es horrible esta interpretación?.
Adriana ha estado durante casi 9 meses rodeada de un acogedor seno, el de su madre, esta realidad es la única base de cualquier pensamiento y partiendo de ella podemos trascenderla a la humanidad, porque cada una de nosotras proviene del mismo lugar y esta verdad es universal, provenimos de lo que en la antiguedad denominaban La Diosa Madre.
Adriana ya está aquí, y desde el mismo momento que la pusieron sobre mi vientre y me miró con sus ojos abiertos, supe que comenzaba una nueva vida, la suya. Y de algún modo también comenzaba otra nueva vida, la mía como madre. No supe reaccionar, quedé en sock, levanté mi brazo derecho y la toqué su espalda, estaba tan caliente, despacio levanté el izquierdo y la recogí en un abrazo, fue muy extraño, los sentimientos que recuerdo de ese momento son confusos, sufres de mil emociones a la vez, pero creo que la de mayor intensidad fue ".... y ahora?...".
Pero bueno, ya os he contado el final, esto no está bien, comienzo por el principio que es como se relatan las historias:
Adriana nació un día soleado, a través de la ventana de mi habitación podía ver el cielo despejado, pensé, "que bien mi vida, nacer en un día así seguro te hace una niña muy feliz", desde el momento que tomó posición tardamos 45 minutos, lo cual supuso que su preciosa carita no tuviera ninguna marca de sufrimiento "claro, ha nacido en un día soleado", su piel estaba limpia, mi agua la envolvió hasta el último momento para hacerle más llevadera la salida, su llanto fue relajado y calmado, lo suficiente para abrir sus pequeños pulmones sin asustarme. Me miró como lo hace desde entonces y en menos de 5 horas nos dedicó una sonrisa de satisfacción, era indudable, mi hija sería muy feliz.
Ahora nos encontramos en casa, he comenzado a disfrutar mucho de ella, estoy viviendo lo que denomino "una luna de miel" (creo haberlo leído en algún sitio), yo no he pasado ninguna pero debe ser muy parecido, os lo describo: sensación de relax, estar conociéndonos la una a la otra, nuestros olores, nuestros sonidos, su piel, su imagen, ella y yo solas, disfrutando juntas y pasando la mayor parte del tiempo en mis brazos...., no suena a luna de miel?.
Mi tesoro, mi vida, mi hija, bienvenida.


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