Lo primero que se me pasa por la cabeza es -cuántas cosas tengo que hacer-, también pienso -en qué medida cambiará mi vida?-, todas hemos oído hablar en mil ocasiones que cuando tienes una hija, o un hijo, tu vida da un giro de 180 grados (he estado a punto de poner de 360, y sabemos que eso me dejaría tal y como estaba, aunque un poco más mareada), que no puedes ni siquiera imaginar lo que te va a cambiar, que todo va a girar en torno a ella, o el. Debo reconocer que eso me da un poco de miedo, sé que tengo la capacidad de encajar en mi vida la vida pequeña que se me avecina pero quiero que ocupe un hueco en ella, un gran hueco, pero me asusta pensar que puede convertirse en casi lo único, reflexionaré sobre ello.
Entre el montón de cosas que tengo que pensar está, cuidarme, ir pensando en lo que no me importa heredar y lo que prefiero estrenar, decidir qué habitación de la casa será de ella, o él (por supuesto que ya he decidido que aunque no sea operativo porque dura muy poco, yo voy a decorar una habitación de bebé, ya tendré tiempo de cambiarla, además es una de tantas cosas que me encanta hacer, decorar), pensar en posibles nombres,(hasta ahora se lleva la palma Aurora seguida de muy cerca de Gabriela y si es niño...., tic, tac, eso creo que lo pensaré cuando me confirmen el sexo), quién se hará cargo de ella, o el, cuando se termine la baja martenal, la llevaré a la guarde?, vendrá alguien a casa?, se encargará su abuela que vive a 30 km pero que, siendo honesta, me encantaría?, como veis, muchas cosas en las que pensar.
Las primeras visitas médicas las tengo en este mes de Enero y no debo olvidarme de hacer a mi ginecóloga todas las preguntas que me hago, las estoy apuntando en una hoja, quien me atienda va a flipar con esta primeriza, a modo de confesión os cuento que entre esas preguntas está ¿puedo elegir la posición en la que pariré?, ¿es bueno darme el masaje perineal?, ¿cuándo debo hacerlo?, ¿hay posibilidad en Madrid de parir en el agua?, ¿qué opciones tengo?...
En otro orden de cosas, hay una de ellas que comienza a tocarme las narices y es esa frase que me repiten a menudo -ahora cuídate mucho, que estos mese son cruciales- creo que éso es de lo poco que sabemos todas las recien embarazadas, ahora, si no lo supieramos, ya se encargarían decenas de voces en decírnoslo, no es agradable (pese a que entiendes que se dice con la mejor de las intenciones, no quisiera que nadie se molestara) porque constantemente y de forma velada, te mencionan la posibilidad de que puedes perderlo, de que si no lo haces puede tener consecuencias para la niña, o el niño, terribles. Sinceramente en este sentido os diré que sé que mi bebé se cuece en mi interior, que soy yo quien lo está creando, que es mi cuerpo quien lo aloja, que será mi vientre del que salga y seré yo quien le dé vida, ya lo sé, y tened por seguro que si está de ser, será, del mismo modo que ha sido ahora y no antes cuando me he quedado embarazada. No quiero con este comentario ofender a nadie, mis disculpas si así ha sido, pero será algo que, aplicándome el cuento, me cuidaré de decirle a las futuras mamás.
Creo que de lo próximo que os hablaré será de la sensación que se me queda cuando se me dice que debo dejar de practicar los deportes que me gustan y de hacer el ejercicio físico que hago, por dejar hasta he dejado de bailar en casa a solas, bailar de esa manera que se baila cuando sabes que nadie te está mirando.
Termina un nuevo día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario