Páginas

domingo, 11 de enero de 2009

Dar vida

Una vez más le he estado dando vueltas al hecho de dar vida, es la primera vez que lo hago con esta intensidad. Dar vida es tan importante, tan poderoso, que de ello depende la supervivencia del ser humano como especie, si no nos reproducimos, sencillamente, desaparecemos. Es un poder que tiene la mujer, la biología nos ha favorecido. Si nos negamos a tener hij@s porque esta sociedad nos discrimina se genera un problema de gran envergadura, desciende la natalidad, con ello comienza a invertirse la pirámide de población, empieza a analizarse los problemas a largo plazo, menos población activa más población envejecida....etc

Resulta curioso como se habla del descenso de la natalidad y de sus repercusiones pero nunca se ha empoderado a la mujer haciéndola conocedora de este poder. Lógicamente, cuando se habla de poder siempre se hace en términos patriarcarles por lo tanto, dar vida es algo que no cabe en sus definiciones. Del mismo modo, la historia de la humanidad es una historia machista, no digo nada nuevo, y que la mujer diera la vida, fuera la única capaz de perpetuarnos, pese a su relevancia, no era algo a tener en cuenta, de ese hecho lo importante era lo que nacía. Ésto es así hasta el punto que a las familias se las conoce por el apellido del padre, en sociedades patriarcales no cabe otra cosa, y es aquí donde me paro, ¿cómo puede negársele la importancia a la mujer en este hecho, cuando la sociedad, los hombres, se están adjudicando su trascendencia?.
Quizá es un tema muy mañido pero no puedo por menos asegurar que no es cuestionable el orden de los apellidos, si "nosotras parimos, nosotras decidimos", es sencillo. No necesito saber qué suena mejor si en este sentido o en el otro, no necesito echarlo a suertes porque resulta el sistema más justo, no necesito nada de eso porque este gesto, como muchos a lo largo de la vida es hacer política, viene de un sentir ideológico y con ello se restablece el orden para que se haga justicia, una justicia negada en muchos ámbitos y en éste también aunque a alguien le pueda parecer exagerado. No necesito hacer nada de eso porque son ellos los que lo necesitan.
No hace mucho, a mi alrededor he podido escuchar comentarios del tipo -lo del apellido es algo que no nos planteamos porque no es importante,..- y yo me pregunto ¿importante para quién?, porque para no ser importante le poneis el de él, y si no es importante por qué pesa tanto la cultura, por qué historicamente se perpetúa el apellido de él, sencillamente ridículo. Y lo más ridículo de todo la mierda de ley que se han sacado, - si la madre y el padre no llegan a un acuerdo prevalece la costumbre y se pondrá en primer lugar el apellido del padre-, únicamente son nuestros bebés si somos madres solteras, chúpate esa.
En mi caso no ha habido nada que hablar, ni nadie a quien convencer pero, el simple hecho de saber que el poder de decisión lo tiene él, el simple hecho de pensar que con la negativa del padre de mi hija, o hijo, a poner mi apellido en primer lugar supondría no ponérselo me revuelve por dentro, porque no es un derecho es una migaja, si quieren nos lo niegan, no les dará vergüenza.
Y luego tienen el morro de quitarnos parte de la baja maternal, si, de quitárnosla porque ese es nuestro derecho, uno de los pocos adjudicados, y cuando se plantean entrar en juego en el cuidado de los primeros meses, toma, llega otra mierda de ley y establece que el derecho de los padres va en detrimento de nuestro derecho como madres, ya está bien, ¿por qué no se lanzan a la calle y exigen una ley que les garantice la baja de paternidad, independientemente de la nuestra? no, es más cómodo solicitar la baja de paternidad tal y como se ha establecido con esta ley...., lo dicho, una vergüenza. No quiero ofender a nadie, cada una negocia sus situaciones, yo ésta, tampoco la tengo encima de la mesa, y no ha sido cuestión de suerte que mi pareja y yo no tengamos que discutir esta cosas, no ha sido suerte porque es mi eleccion.

No hay comentarios:

Publicar un comentario